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    Aquí explico cómo se compila un kernel en Debian y como he conseguido la aceleración gráfica para mi tarjeta ATI 9600XT (es extensible a muchas tarjetas gráficas con chip ATI)

  • Cómo configurar un servidor NFS

    Configurar un servidor NFS.

    Introducción.

    NFS, acrónimo de Network File System, es un popular protocolo utilizado para compartir volúmenes entre máquinas dentro de una red de manera transparente, más comúnmente utilizado entre sistemas basados sobre UNIX®. Es útil y fácil de utilizar, sin embargo no en vano es apodado cariñosamente como "No File Security". NFS no utiliza un sistema de contraseñas como el que tiene SAMBA, solo una lista de control de acceso determinada por direcciones IP o nombres. Es por esto que es importante que el administrador de la red local o usuario entienda que un servidor NFS puede ser un verdadero e inmenso agujero de seguridad si este no es configurado apropiadamente e implementado detrás de un contrafuegos o firewall.

    Personalmente, solo recomiendo utilizar NFS dentro de una red local detrás de un contrafuegos o firewall que permita el accesos solo a las máquinas que integren la red local, nunca para compartir sistemas de archivos a través de Internet. Al no contar con un sistema de autenticación por contraseñas, es un servicio susceptible del ataque de algún cracker. SAMBA es un mucho mejor y más seguro protocolo para compartir sistemas de archivos.

    Procedimientos.

    Teniendo en cuenta los aspectos de seguridad mencionados, es importante que siga los procedimientos descritos a continuación al pie de la letra, y que posteriormente se comprometa también consultar a detalle la documentación incluida en el paquete nfs-utils, ya que este le proporcionará información adicional y completa sobre aspectos avanzados de configuración y utilización.

    Configurando el servidor NFS.

    Se requiere tener instalados nfs-utils y portmap. Preguntaremos al sistema si estos están instalados con la siguiente línea de comando:

    rpm -q nfs-utils portmap

    Lo cual debe de regresar algo como lo siguiente:

    nfs-utils-0.3.1-13.7.2.1
    portmap-4.0-38

    En caso de que falte alguno de estos paquetes, inserte el CD de instalación en la unidad correspondiente, abra una terminal o consola y ejecute lo siguiente:

    mount /mnt/cdrom/
    rpm -Uvh /mnt/cdrom/RedHat/RPMS/paquete_faltante

    Cabe mencionar que lo mejor será siempre utilizar la versiones de nfs-utils y portmap más actuales. Salvo por RedHat® Linux 7.1 o LinuxPPP 7.x, el resto de las versiones anteriores de RedHat® y LinuxPPP® incluyen paquetes de nfs-utils y portmap con serios agujeros de seguridad. Visite el servidor ftp de la distribución utilizada y descargue los paquetes actualizados, que seguramente incluirán los parches de seguridad necesarios:

                        

                           

    Configurando la seguridad.

    Lo siguiente será configurar un nivel de seguridad para portmap. Esto se consigue editando los ficheros /etc/hosts.allow y /etc/hosts.deny. Debemos especificar que direcciones IP o rango de direcciones IP pueden acceder a los servicios de portmap y quienes no pueden hacerlo. Podemos entonces determinar en /etc/hosts.allow como rango de direcciones IP permitidas los siguiente:

    portmap:192.168.1.0/255.255.255.0

    Esto corresponde a la dirección IP de la red completa y la máscara de la sub-red. Adicionalmente podemos especificar direcciones IP individuales sin necesidad de establecer una máscara. Esto es de utilidad cuando se desea compartir volúmenes con otras máquinas en otras redes a través de Internet. Ejemplo:

    portmap:192.168.1.0/255.255.255.0
    portmap:192.168.20.25
    portmap:192.168.30.2
    portmap:216.200.152.96
    portmap:148.240.28.171

    Una vez determinado que direcciones IP pueden acceder a portmap, solo resta determinar quienes no pueden hacerlo. Evidentemente nos referimos al resto del mundo, y esto se hace agregando la siguiente línea:

    portmap:ALL

    Es importante destacar que la línea anterior es INDISPENSABLE y NECESARIA si quiere tener un nivel de seguridad decente. De manera predeterminada las versiones más recientes de nfs-utils no permitirán iniciar el servicio si esta línea no se encuentra presente en /etc/hosts.deny.

    Una vez configurado portmap, debe reiniciarse el servicio de portmap:

    /sbin/service portmap restart

    Si tiene un DNS, de de alta las direcciones IP asociadas a un nombre o bien edite /etc/hosts y agregue las direcciones IP asociadas con un nombre. Esto nos servirá como listas de control de accesos. Ejemplo del fichero /etc/hosts:

    127.0.0.1 localhost.localdomain localhost
    192.168.1.254 servidor.mi-red-local.org servidor
    192.168.1.2 algun_nombre.mi-red-local.org algun_nombre
    192.168.1.3 otro_nombre.mi-red-local.org otro_nombre
    192.168.1.4 otro_nombre_mas.mi-red-local.org otro_nombre_mas
    192.168.1.5 como_se_llame.mi-red-local.org como_se_llame
    192.168.1.6 como_sea.mi-red-local.org como_sea
    192.168.1.7 lo_que_sea.mi-red-local.org lo_que_sea

    Compartir un volumen NFS.

    Procederemos a determinar que directorio se va a compartir. Puede crear también uno nuevo:

    mkdir -p /var/nfs/publico

    Una vez hecho esto, necesitaremos establecer que directorios en el sistema serán compartidos con el resto de las máquinas de la red, o bien a que máquinas, de acuerdo al DNS o /etc/hosts se permitirá el accesos. Esto deberemos agregarlos en /etc/exports determinado con que máquinas y en que modo lo haremos. Se puede especificar una dirección IP o bien nombre de alguna máquina, o bien un patrón común con comodín para definir que máquinas pueden acceder. De tal modo podemos utilizar el siguiente ejemplo (la separación de espacios se hace con un tabulador):

    /var/nfs/publico *.mi-red-local.org(ro,sync)

    En el ejemplo anterior se esta definiendo que se compartirá /var/nfs/publico/ a todas las máquinas cuyo nombre, de acuerdo al DNS o /etc/hosts, tiene como patrón común mi-red-local.org, en modo de lectura escritura. Se utilizó un asterisco (*) como comodín, seguido de un punto y el nombre del dominio. Esto permitirá que como_se_llame.mi-red-local.org, como_sea.mi-red-local.org, lo_que_sea.mi-red-local.org, etc., podrán acceder al volumen /var/nfs/publico/ en modo solo lectura. Si queremos que el accesos a este directorio sea en modo de lectura y escritura, cambiamos (ro) por (rw):

    /var/nfs/publico *.mi-red-local.org(rw,sync)

    Ya que se definieron los volúmenes a compartir, solo resta iniciar o reiniciar el servicio nfs. Utilice cualquiera de las dos líneas dependiendo el caso:

    /sbin/service nfs start
    /sbin/service nfs restart

    A fin de asegurarnos de que el servicio de nfs esté habilitado la siguiente vez que se encienda el equipo, debemos ejecutar lo siguiente:

    /sbin/chkconfig --level 345 nfs on

    El comando anterior hace que se habilite nfs en los niveles de corrida 3, 4 y 5.

    Como medida de seguridad adicional, si tiene un contrafuegos o firewall implementado, cierre, para todo aquello que no sea parte de su red local, los puertos tcp y udp 2049, ya que estos son utilizados por NFS para escuchar peticiones.

    Configurando las máquinas clientes.

    Para probar la configuración, es necesario que las máquinas clientes se encuentren definidas en el DNS o en el fichero /etc/hosts del servidor. Si no hay un DNS configurado en la red, deberán definirse los nombres y direcciones IP correspondientes en el fichero /etc/hosts de todas las máquinas que integran la red local.

    Como root, en el equipo cliente, ejecute el siguiente comando para consultar los volúmenes exportados (-e) a través de NFS por un servidor en particular:

    showmount -e 192.168.1.254

    Lo anterior mostrará una lista con los nombres y rutas exactas a utilizar. Ejemplo:

    Export list for 192.168.1.254:
    /var/nfs/publico 192.168.1.0/24

    A continuación creamos, como root, desde cualquier otra máquina de la red local un punto de montaje:

    mkdir /mnt/servidornfs

    Y para proceder a montar el volumen remoto, utilizaremos la siguiente línea de comando :

    mount servidor.mi-red-local.org:/var/nfs/publico /mnt/servidornfs

    Si por alguna razón en el DNS de la red local, o el fichero /etc/hosts de la máquina cliente, decidió no asociar el nombre de la máquina que fingirá como servidor NFS a su correspondiente dirección IP, puede especificar ésta en lugar del nombre. Ejemplo:

    mount -t nfs 192.168.1.254:/var/nfs/publico /mnt/servidornfs

    Podremos acceder entonces a dicho volumen remoto con solo cambiar al directorio local definido como punto de montaje, del mismo modo que se haría con un disquete o una unidad de CDROM:

    cd /mnt/servidornfs

    Si queremos poder montar este volumen NFS con una simple línea de comando o bien haciendo doble clique en un icono sobre el escritorio, será necesario agregar la correspondiente línea en /etc/fstab. Ejemplo:

    servidor.mi-red-local.org:/var/nfs/publico /mnt/servidornfs nfs user,exec,dev,nosuid,rw,noauto 0 0

    La línea anterior especifica que el directorio /var/nfs/publico/ de la máquina servidor.mi-red-local.org será montado en en directorio local /mnt/servidor/nfs, permitiéndole a los usuarios el poder montarlo, en modo de lectura y escritura y que este volumen no será montado durante el arranque del sistema. Esto último es de importancia, siendo que si el servidor no está encendido al momento de arrancar la máquina cliente, este se colgará durante algunos minutos.

    Una vez agregada la línea en /etc/fstab de la máquina cliente, si utiliza GNOME Midnight Commander, el administrador de archivos de GNOME-1.1 y 1.2, solo restará iniciar una sesión gráfica, hacer clique derecho sobre el escritorio y seleccionar Actualizar dispositivos o Rescan devices. Esto colocará un icono adicional sobre el escritorio que deberá ser tratado del mismo modo que se haría con un disquete o unidad de CDROM.

    Icono para volumen NFS

    Si utiliza GNOME-1.4 o superior, éste incorpora Nautilus como administrador de archivos, mismo que auto-detecta cualquier cambio en /etc/fstab. Solo debe hacerse clique derecho sobre el escritorio y debe seleccionarse el disco que se desee montar.

    Accesos a discos en Nautilus

    Instalación de GNU/Linux a través de un servidor NFS.

    Este es quizás el uso más común para un volumen NFS. Permite compartir un volumen que contenga una copia del CD de instalación de alguna distribución y realizar inclusive instalaciones simultáneas en varios equipos. Tiene como ventaja el que la instalación puede resultar más rápida que si se hiciese con un CDROM, siendo que la tasa de trasferencia de archivos será determinada por el ancho de banda de la red local, y nos permitirá instalar GNU/Linux en máquinas que no tengas unidad de CDROM.

    Una vez creado y configurado un volumen a compartir copiaremos todo el contenido del CD de instalación en éste:

    cp -r /mnt/cdrom/* /var/nfs/publico/

    En el directorio images del CD encontraremos varias imágenes para crear disquetes de arranque. Utilizaremos bootnet.img para crear el número de disquetes necesarios para cada máquina en la que realizaremos una instalación, y que nos permitirán acceder a la red. Inserte un disquete y ejecute lo siguiente:

    cd /var/nfs/publico/images/
    dd if=bootnet.img of=/dev/fd0 bs=1440k

    Añada en /etc/hosts, o bien de de alta en el DNS, las direcciones IP, que serán utilizadas por las nuevas máquinas, asociadas a un nombre con el dominio que específico como regla de control de acceso en /etc/exports -es decir *.mi-red-local.org-. Para /etc/hosts, puede quedar algo así:

    127.0.0.1 localhost.localdomain localhost
    192.168.1.254 servidor.mi-red-local.org servidor
    192.168.1.2 algun_nombre.mi-red-local.org algun_nombre
    192.168.1.3 otro_nombre.mi-red-local.org otro_nombre
    192.168.1.4 otro_nombre_mas.mi-red-local.org otro_nombre_mas
    192.168.1.5 como_se_llame.mi-red-local.org como_se_llame
    192.168.1.6 como_sea.mi-red-local.org como_sea
    192.168.1.7 lo_que_sea.mi-red-local.org lo_que_sea
    192.168.1.8 nueva_maquina.mi-red-local.org nueva_maquina
    192.168.1.9 otra_nueva_maquina.mi-red-local.org otra_nueva_maquina

    Utilice estos disquetes para arrancar en los equipos, ingrese una dirección IP y demás parámetros para esta máquina y cuando se le pregunte ingrese la dirección IP del servidor NFS y el directorio en éste donde se encuentra la copia del CD de instalación. El resto continuará como cualquier otra instalación.

    Autor: Joel Barrios Dueñas
    Correo electrónico: joelbarrios arroba linuxparatodos punto net
    Sitio de Red: http://www.linuxparatodos.net/

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10
Ago

Cambio climático en 2004

Escrito por J. Llorente

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A mediados de enero los almendros estaban en flor. A mitad de febrero hay heladas en toda España. El verano pasado hubo temperaturas infernales, medio Portugal se quemó. Luego, lluvias e inundaciones. Contrastes constantes e intensificados. España sufrirá considerablemente en una situación de subida de temperaturas y fusión de los hielos polares. Al calentarse el mar, el agua se dilata, y sube su altura media. Esto implica mareas vivas más intensas y problemas para playas y puertos....

...Al fundirse el hielo del Polo Norte la circulación atmosférica se desplazará hacia el Norte al hacerlo el chorro polar, el río de aire que circula en el borde de la estratosfera. Cuando esto ocurra habrá bastante menos lluvia suave sobre la Península y muchos más fenómenos tormentosos intensos. Al aumentar la temperatura del aire, éste retiene más vapor de agua, de manera que las tormentas son más intensas, y la evaporación más fuerte: sequías largas intercaladas por inundaciones. Por último, si la temperatura media global sube más de cuatro grados, la probabilidad de una glaciación brusca, creada, paradójicamente, por la desaparición de hielo polar y el colapso de la circulación oceánica termosalina, se hace casi inevitable. Tenemos un mecanismo: el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Como otros muchos acuerdos internacionales, éste está en peligro muy grave. Los seres humanos suelen ser bastante miopes, y miran más unas pequeñas ganancias de hoy que una buena vida mañana. FUENTE | Redacción madri+d .

 

Se habla del Cambio Climático. Es la venida del milenio de nuestro tiempo.

Se acepta, se rechaza, se trabaja sobre él, se firman protocolos pero no compromisos.

¿Hay cambio climático? Y, ¿Qué es el cambio climático?

El clima es el tiempo atmosférico medio que disfrutamos o sufrimos en cada región del planeta y en cada etapa histórica o geológica. Así en el Sahara sufren un clima desértico, en Hawai un clima tropical, y en la Península Ibérica disfrutamos de un clima mediterráneo, más o menos extremado, pero relativamente más suave que hace unos 60 años.

Esto hoy. Pero hace unas decenas de miles de años llovía abundantemente en el Sahara, y el norte de Europa estaba bajo una muralla de hielo.

El clima cambia considerablemente en escalas de decenas de miles de años, con tendencias continuas en escalas de milenios y con ligeras fluctuaciones dentro de las tendencias en escalas de siglos.

La tendencia del clima de la Tierra desde hace unos 8.000 años ha sido a enfriarse ligeramente, con pequeñas fluctuaciones del orden de 0.2 a 0.4 arriba o abajo sobre esa tendencia. Solo ha habido un momento, en el entorno del año mil de la era común, en el que se produjo una subida equivalente a la actual, de unos 0.6 grados en un periodo de unos 100 años.

Estamos viviendo desde 1880 una subida esencialmente continua y acelerada de la temperatura media del planeta, con un incremento de la concentración de CO2 que la ha llevado a valores desconocidos en los últimos 400.000 años, un aumento substancial del contenido de energía térmica de los océanos, desaparición de los glaciares y disminución de los hielos de los polos.

ESTO EN SÍ ES INTRIGANTE

Los modelos matemáticos del clima están basados en las ecuaciones de evolución de los fluidos de la atmósfera y del océano, más las ecuaciones de sus termodinámicas, las de la radiación entrante y saliente y su interacción con las nubes, y las de los acoples entre océanos, atmósfera, los hielos de los polos y la vegetación de las tierras emergidas.

Las ecuaciones son no lineales, y de imposible integración analítica. Para resolverlas se utilizan los mejores y más grandes ordenadores existentes.

La subida de temperaturas de hace mil años ocurrió sin un aumento concomitante del CO2 de la atmósfera y por tanto fue limitada y de corta duración: unos 100 años.

Los modelos matemáticos nos indican que, aún en el caso de que dejemos de emitir CO2 hoy mismo, de manera radical, la temperatura media global del planeta aumentará, hacia el año 2004, 2 grados por encima de sus valores de 1900.

Los mismos modelos nos dicen que si seguimos emitiendo de la forma salvaje en que lo hacemos actualmente, la temperatura media global (TMG) del planeta aumentará 4 grados.

Una subida de 4 grados en la TMG no ha ocurrido en el último millón de años.

Estos valores de las temperaturas están afectados de imprecisiones. Cuando nosotros medimos los metros cuadrados de una vivienda que vamos a comprar, podemos obtener 150 m2 con una imprecisión del 0.1% si utilizamos tecnología láser, una imprecisión del 1% si empleamos cintas métricas baratas, o incluso del 5% si empleamos cintas métricas de pequeña longitud.

La disminución de la imprecisión depende del esfuerzo y del dinero que queramos emplear, pero los metros cuadrados de la vivienda serán esencialmente 150.

De la misma manera, los grados de subida de la TMG están afectados de imprecisiones debidas a la pobreza de medios dedicados a su obtención. Si se gastan anualmente unos 3.000 millones de euros en los experimentos de partículas elementales del CERN, y otro tanto en los experimentos de fusión de Culham, lo que se gasta anualmente en la UE y en los EEUU en investigación sobre cambio climático no llega a 15 millones de euros.

Sólo estos últimos meses se está ejecutado uno solo de los modelos, el del centro Hadley, en el Earth Simulator de Japón, el ordenador más grande del mundo, y aún no hay resultados.

El resultado de 4 grados de subida de la TMG si seguimos emitiendo gases traza de la manera acelerada en que lo estamos haciendo, tiene una imprecisión del 25%: Podrían ser 3 o 5 grados de subida.

Sin embargo, los 2 grados de subida previstos con la cantidad de CO2 existente ya en la atmósfera tienen muy pequeña imprecisión.

Considerando que el Protocolo de Kioto, que pretendía limitar (que no eliminar) la cantidad anual de CO2 y gases equivalentes emitidos a la atmósfera, no ha entrado en vigor, y que estados como el español, que sí lo han ratificado, ignoran olímpicamente lo que firmaron, es razonable suponer que la concentración de CO2 y sus equivalentes va a aumentar substancialmente en la atmósfera en los próximos 80 años, y por tanto es razonable suponer que nos podemos acercar a una subida de 4 grados de la TMG. Es más, el principio de precaución indica que existiendo esa posibilidad, debemos estimar que se llegará a ella, para diseñar las posibles medidas de adaptación.

Supongamos pues que la TMG llegará a ser, en la década de 2080, 4 grados superior a la de 1900. ¿Qué podemos esperar de esa subida de temperatura?

En primer lugar, un incremento de los fenómenos meteorológicos extremos: Sequías e inundaciones.

Una subida de 4 grados en la TMG implica, porque los hielos de los Polos son más sensibles a la inyección de energía que los mares tropicales, un aumento de unos 16 grados de temperatura en las regiones polares, con la fusión casi completa del hielo en el Polo Norte durante el verano boreal. Una tal subida implica inmediatamente un desplazamiento hacia el norte de entre 5 y 10 grados de latitud de la posición media del chorro polar, y con ella la casi desaparición de las borrascas atlánticas que traen lluvia suave a la Península Ibérica. Al mismo tiempo, de vez en cuando ocurrirá un gran meandro de ese chorro polar con descargas tremendas de agua en intervalos muy reducidos de tiempo: Sequías e inundaciones.

Al mismo tiempo, una TMG 4 grados mayor implica una evapotranspiración de las plantas substancialmente mayor, pues es un fenómeno altamente no lineal.

Sequías y evapotranspiración aumentada implican una disminución substancial del agua disponible para uso humano y para cultivos. Inundaciones con deforestación, el arrastre del suelo fértil y el avance de la desertización.

Un aumento de 4 grados en la TMG implica la colonización de zonas templadas por virus, bacterias y parásitos para los que sus habitantes no han desarrollado defensas.

Por fin, un aumento de 4 grados en la TMG implica como ya he dicho, la no formación de hielo en el Polo Norte. Ahora bien, el sistema climático de esta era geológica presente y de la anterior, holoceno y pleistoceno, es un sistema metastable, en el cual ciertos impulsos en forma de subidas y bajadas de temperatura han producido una serie importante de glaciaciones muy largas y periodos cálidos cortos.

La razón más plausible para esta secuencia de glaciaciones y etapas interglaciares es la dinámica del hielo y su control de la circulación oceánica termosalina. Si se deja de formar hielo en el Ártico, y por tanto el agua de ese océano deja de aumentar su contenido en sal, se puede interrumpir la corriente del Golfo, que giraría hacia el sur frente a las costas portuguesas produciendo un enfriamiento brusco en el norte de Europa, con un calentamiento aún mayor de esos 4 grados en las zonas templadas y tropicales.

Como vemos, los impactos de lanzar constante y alegremente CO2 a la atmósfera, desde nuestros coches y camiones, desde las centrales eléctricas alimentadas con carbón, fueloil, o gas natural, o quemando los bosques, pueden ser tremendos. Tremendos no para el planeta, que ya los ha vivido anteriormente, sino para los seres vivos del mismo, que en algunas etapas anteriores de cambios bruscos de temperatura han reducido drásticamente su número de especies, y sobre todo para la civilización industrial.

Tenemos la solución, y la tenemos en la tienda de la esquina, sin mucha más investigación: La energía solar. Hoy se pueden comprar celdas solares, instalaciones solares térmicas y motores de hidrógeno en las tiendas del barrio. Existen y están comercializadas.

SÓLO HAY QUE INSTALARLAS

Necesitamos, urgentemente, eliminar la combustión de carbono, y capturar la energía que necesitamos directamente del Sol, en vez de indirectamente a través de esa misma energía solar capturada hace millones de años por las plantas y concentrada en el interior de la Tierra.

Podemos hacerlo técnicamente, y también económicamente. Una central solar de 4 gigawatios de potencia, equivalente en energía a otra convencional de 1 gigawatio, costaría 15.000 millones de euros.

Puesto que el presupuesto para autovías es de 12.000 millones de euros al año, si dedicamos 1/4 de ese presupuesto a construir centrales solares, podemos conseguir una de 4 gigawatios cada 5 años, 16 gigawatios en 20 años, ralentizando un poco, solamente un poco, la construcción de autovías (que podrían dejarse de construir sin grave distorsión de la vida española, por otra parte).

¿Elegimos las autovías (por ejemplo), o una vida futura sin estos problemas climáticos?


Antonio Ruiz de Elvira (Universidad de Alcalá, CiMA y Amigos de la Tierra)


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